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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Aun quieres saber que te depara el destino??


Hola!!
 Cómo estan? 
Hace mucho tiempo que no les comparto uno de mis cuentos para que lean, así que aquí les presento éste que hace un tiempito escribí:

 Ayuda Espiritual

 

El hombre llamó a la reseca y despintada puerta con tres golpes de puño intentando no ser muy brusco.
Miró rápidamente la fachada, era una casona vieja  y descuidada. Sobre su frente colgaba un cartel viejo y algo despintado, hecho a mano con bastante torpeza que rezaba: “Se realizan trabajos de tarot, videncia y ayuda espiritual”.
Los pocos minutos que duró la espera le parecieron siglos.
De repente la pesada puerta se abrió con un chillido de goznes oxidados dando paso al misterio y a la promesa de revelar los más ocultos secretos. Pensó que ese era el lugar exacto donde podría encontrar la respuesta a su mayor incógnita, la que le oprimía el corazón desde… no recordaba cuándo… pues al parecer había perdido la noción del tiempo.
Tras la puerta apareció una mujer de avanzada edad que lo invitó a pasar. Una vez adentro le indicó una silla para sentarse en el lugar en donde se realizaría la consulta.
La habitación estaba casi en penumbras, apenas iluminada por unas cuantas velas que crepitaban en una roja danza casi hipnótica.
El humo espeso y fragante del incienso le provocaba escozor en la garganta y hasta parecía dificultarle la respiración. Se sentía débil y algo mareado pero nada importaba ya que la intriga era mas fuerte que él, quería saber...
La anciana se sentó al otro lado de la mesa, frente a él. Mecánicamente desplegó un paño oscuro con raras inscripciones y comenzó a murmurar apenas unas palabras ininteligibles con voz profunda, como en una rara letanía, mientras distribuyó las cartas sobre el paño, acomodándolas prolijamente.
- Dime hijo ¿el motivo de tu consulta?
-Sólo quiero saber sobre mi futuro... –apenas respondió él escuetamente en voz baja y con respeto.
La mujer estudió con detenimiento las cartas tocándolas una y otra vez, mirándolas pensativa, como insegura. Su silencio hizo eternos los minutos... Tantos años que llevaba en este trabajo (pensó) y siempre se le hacía difícil responder al consultante cuando veía tantas dificultades y tanta desolación.
-Dígame... ¿qué ve? –preguntó ansioso el hombre.
-Es que... no estoy segura... (Mintió) Mira, ¿sabes que voy a hacer?, voy a hacer una nueva tirada para ver si las cosas se aclaran un poco...
Juntó apresuradamente las cartas con sus manos nudosas mientras intentaba dominar un leve temblor, las mezcló una vez más y volvió a distribuirlas sobre el paño.
El hombre aun desconociendo del tema pudo observar que la mayoría de las cartas eran las mismas que habían salido anteriormente. Al parecer la cosa no había cambiado mucho.
Comenzó a preocuparse, tenía la sospecha de que nada bueno le auguraría el destino. Estaba nervioso. Se reacomodó en la silla, se tronó los nudillos y con voz débil le suplicó:
-Por favor señora... dígame lo que vea, no importa cuan malo sea, pero sea sincera y dígame la verdad.
-Es que... está confuso...
-¡Bueno, ya basta! -estalló él perdiendo la paciencia y los modales- ¡Dígamelo de una vez! ¿Qué me va a pasar? ¿Qué voy a hacer?
- ¿Qué quieres que te diga?- le contestó enfadada- ¿Quieres saber qué veo? Desolación, todo oscuro... ¡La muerte salió, eso es!
-¿Nada más?
- ¿Y que más? ¿Te parece poco? ¡Por favor, no hay más nada que decir! Mira, no quiero saber más nada de esto. No seguiré con la consulta. Hazme el favor retírate y no hace falta que me pagues, en definitiva no te he dicho nada que no supieras... ¿no es así?- dijo y lo miró con desconfianza.
-¡Je...! así es...  pero como el cartel rezaba “ayuda espiritual”...  creí que... bueno no importa, no se preocupe, dejémoslo así... –dijo él con una sonrisa triste en los labios, mostrándose totalmente desilusionado.
El hombre miró a la anciana con extremada tristeza y antes de retirarse, parecía querer decirle muchas cosas pero permaneció en silencio. Fugazmente un brillo extraño se reflejó en sus pupilas, mas tan rápido como se presentó éste se apagó .Hizo una reverencia como un ultimo saludo, inclinando su cabeza con respeto y se dio vuelta con lentitud, cansinamente como cargando sobre sus hombros con una pesada cruz de dolor y culpas. Fue entonces cuando la mujer observó con horror, en un lapso de tiempo dilatado y estático por el pánico a aquellos orificios que marcaban su cuello a la altura de la yugular... ese par de huecos profundos, oscuros y macabros de los que escapaban apenas unos finos hilos de sangre oscura y fresca...
Tan sólo unos segundos después de aquella aterradora visión, la imagen de aquel misterioso hombre se diluyó en el aire como perdiéndose en la nada convirtiéndose en una bruma espesa y fría que se alejaba lentamente por la calle vacía. La noche había llegado…

Fin. 
 Espero que haya sido de su agrado... que lo hayan disfutado!! Hasta la próxima!!!!!!!
Silvia.

miércoles, 21 de abril de 2010

La niña y la muñeca...



Está sola, casi diría abandonada a su suerte en una casa enorme, que de a ratos la ahoga con el peso de los años y la humedad. Nadie repara en ella, camina por los pasillos, atraviesa los grandes salones vacíos, recorre los jardines plagados de hojas secas, se acurruca en los rincones sombríos, todo como si fuera un fantasma… un fantasma silencioso, pues ya no habla.
Se dirige hacia su habitación y una vez encerrada en ella, se hunde en su negra soledad mientras sostiene en brazos a su muñeca…  de repente el mundo gira en torno a ellas maldecido por el abandono.
No tiene temor, se siente dueña del tiempo, pues nada sucede en sus días de hastío y nada habrá de suceder, está segura.
Acaricia el largo pelo de la muñeca. Acuna su mudo llanto.
En su inocencia, por dentro pide a gritos un poco de cariño…
Amanda fue la hija no deseada de un trágico matrimonio. Luego de dar a luz a la niña la madre muere en el parto y el padre declarándose incompetente para criarla solo la entrega al cuidado de los abuelos maternos, pero a los pocos años de este hecho los ancianos también mueren y la niña debe volver a la casa paterna.
El hombre incapaz de soportar la pérdida de su esposa se abandonó a la bebida, razón por la cual golpeaba asiduamente a la niña, descargando así todas sus penas y frustraciones.
Los constantes gritos de dolor y sufrimiento de Amanda implorando compasión invadían reiteradamente la casa. El perdón nunca llegaba y los ruegos, los llantos y lamentos se hicieron eco en las paredes carcomidas por el abandono, penetran hasta los cimientos, transformando la fachada y el interior de la vivienda en un lugar espantoso.
Una larga y oscura noche de invierno Amanda fallece tendida en su cama.
Aquella noche su padre se ensañó de tal manera con la niña, que sus manitos manchadas con su propia sangre apenas pudieron tapar su boca para dejar de llorar y suplicar. Las sábanas se tiñeron de sangre inocente, mostrando la brutalidad e indiferencia de alguien que nunca supo amarla… el portador de un corazón convertido en hielo, dónde pareciera que el calor humano nunca tuvo cabida.
Años más tarde el padre de Amanda apareció muerto en esa misma habitación, presentaba el rostro contorsionado de extremo terror y una puñalada certera en el pecho. Jamás se supo quién fue el culpable o qué sucedió en aquel maltrecho cuarto. Los gritos de la muerte nunca fueron oídos. El silencio caníbal protegido por las paredes consumió cada resto de sonido que podía haber quedado. A partir entonces la casa permanece callada. Muchos han declarado haber visto desde la vereda una pequeña sombra cruzando por delante de la ventana alta, donde la niña tenía su cuarto. Pero nunca han estado absolutamente seguros de ello, ni han podido comprobar sus afirmaciones. Mientras tanto Amanda sentada tranquilamente en su habitación sostiene en brazos a su muñeca, acaricia su largo pelo y acuna su mudo llanto…
Fin.

Silvia.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Relato nocturno...

Les dejo un relato para leer en una noche solitaria y de lluvia...
Jaja!! Aunque pensandolo bien, leanlo cuando sea...




La dama y le petit morte´...


La noche caía expandiendo su frío perfume de verdes musgos y tierra húmeda.

Una estampida desbocada de grises nubes corrían furiosas por el ceniciento cielo y ensombrecían los múltiples reflejos de agua que poblaban el solitario pavimento.
De a ratos me preguntaba si ellos, los reflejos, eran reales o sólo eran un espejismo inútil producto de mi imaginación, a raíz del cansancio que me agobiaba.
Necesitaba dormir.
Una ráfaga de viento azotó mi rostro con una cachetada invisible, como desafiándome a un duelo entre caballeros. Intenté ignorarlo y busqué un refugio con la mirada, pues una tormenta infernal se avecinaba de forma inminente.
Hacía frío... debía seguir caminando, al menos de esta forma mantendría un poco el calor de mi cuerpo.
A un costado de la ruta un pequeño bosque rompió con la desolación agreste.
Bordeando ese bosquecito y atravesando un camino rudimentario asomaba una reja antigua y oxidada, su portón estaba abierto de par en par y unos metros más allá se podía ver un edificio un poco abandonado. Pensé que el lugar podía resultar un buen refugio, al menos para pasar el aguacero y en última instancia la noche.
El viento se tornaba cada vez más fuerte y soplaba con una intensidad cada vez mayor, arremolinaba con extrema violencia las hojas resecas de los árboles, arrancándolas y haciéndolas bailotear grotescamente en el aire.
El cielo parecía partirse en dos cada vez que un gigantesco relámpago descargaba su poderío iluminando el paisaje con sus destellos.
Llegué a mi refugio a tiempo para evitar el enorme chubasco de granizo y agua, que golpeaba todo cuanto se encontraba a su paso con un poder de destrucción que realmente preocupaba.
Sentí como un escalofrío recorrió mi espalda y me invadió la extraña sensación de ser observado. Me di vuelta para estudiar con mayor detenimiento mi refugio y me di cuenta, con algo de aversión, que se trataba de un antiguo mausoleo.
Me asusté y me sentí bastante débil, quizás a consecuencia el cansancio, ya que había caminado en exceso. La verdad es que me arrepentí de no haber tenido más en cuenta los consejos de mi anfitrión al recomendarme que no me alejara demasiado y que vuelva antes del anochecer, pero me dejé llevar por el entusiasmo y mi natural descuido y terminé tontamente perdido.
Estaba reflexionando a cerca de ello cuando una piedra de granizo me golpeó en el pecho y me sacó de mis pensamientos, di un paso atrás para protegerme mejor y cuando me apoye sin querer en la puerta, ésta se movió levemente y se abrió despacio hacia adentro. La verdad es que en ese momento pensé que cualquier refugio sería bueno antes de enfrentar semejante tormenta, así es que sin mucho titubeo entré, aunque sólo me animé a dar unos pocos pasos.
De repente un relámpago iluminó por unos segundos el interior del lugar y en ese instante juro que vi a una mujer. Ahora que lo pienso, el ambiente luego de ello pareció permanecer levemente iluminado, la cuestión es que sorprendido parpadee un par de veces para asegurarme que la vista no me engañaba y comprobé que sí, ella estaba parada allí a tan sólo un par de metros, mirándome con un leve asombro reflejado en unos clarísimos ojos celestes. Un montón de preguntas afloraron a mi mente pero me había quedado sin habla.
Mi alma se contorsionó entera al oír que me llamaba por mi nombre.
Se acercó a mi con esa mirada que me mantenía hechizado y sin poder moverme, manteniéndome en un estado de asombro y belleza que se me dificulta describir.
Pronto su aliento rozó mi cuello y sentí el deseo brotar en lo íntimo de mi cuerpo y desparramarse por cada fibra. La sangre me latía con furia en las sienes y la respiración se me aceleraba como un corcel desbocado.
Sus labios de inmediato acosaron a los míos en un eclipse de lujuria.
No sé como, ni porque pero me envolvió como una especie de locura.
Sin preámbulos innecesarios y sin perdida de tiempo nos despojamos de ropajes y pudores entrando en un estado de frenesí incomparable.
Los corazones se agitaron en una desenfrenada danza volcánica que parecía fluctuar en una fantasía y una realidad extraña donde perdí por completo la noción de tiempo y lugar, hasta que todo terminó y luego se tornó oscuro. Ya no recuerdo más. Lo cierto es que tras la tormenta llegó la calma en algún momento de la noche que no supe percibir, pues al parecer entré en un sueño denso, profundo y ciego del que se podría decir que resucité tiempo después, en el momento en el cual el sol iluminaba la entrada de la cripta.
El día había llegado. Me levanté como pude, recogiendo el resto de mis ropas que quedaron desparramados por el suelo y me vestí con apuro.
Miré a mi alrededor y no encontré indicio alguno de mi amante dama. ¿Habría sido un sueño? Levanté una mano hasta tocar mi frente para comprobar mi temperatura y asegurarme de no haber sufrido una fiebre repentina, pero mi temperatura era normal. Recordé haber leído algo a cerca de lo que llaman “Le petite morte´”, la perdida de conciencia luego de la culminación del acto. Quizás me sucedió aquello, y fue cuando ella se retiró de allí, más no me importó en ese momento.
Impulsado por una especie de intriga morbosa me acerqué hasta el sepulcro para ver quien descansaba en él. Caminé alrededor buscando la cabecera y observe a través del vidrio el rostro de quien yacía en su interior.
Mi susto fue mayúsculo. La impresión que me dio tal visión me golpeó con la fuerza de un púgil y salí corriendo desesperado. Una mezcla de sentimientos se agolpaban en mi pecho.
Tal fue el horror y la aversión que sentí que juré nunca más volver a entrar a lugares desconocidos sin permiso y sin ser invitado. Lo triste es que nadie puede creer mi insólita historia. Todos me creen un fabulador o un simple mentiroso.
Yo le juro por lo que más quiera, mi querido lector que allí, en ese horrendo sitio, yacía para toda la eternidad el hermoso y pequeño cuerpo de la dama, cuyo fantasma aquella noche se había convertido en mi amante ardiente y perfecta.


Fin.

domingo, 25 de octubre de 2009

Un año de letras en el Espejo...




¡Hola gente bonita!

Quería contarles que este mes mi blog cumplió un año. ¡Un año ya! ¡Qué bárbaro! ¡A veces no me doy cuenta cuan rápido pasa el tiempo para ciertas cosas! Quiero aprovechar la oportunidad para agradecer a todos los que de una manera u otra me han acercado palabras de aliento, a todos los que me han dicho que les gusta lo que hago, a la buena onda que me han brindado. A todos ustedes, los que están allí del otro lado del Espejo de los Sueños, a mis queridos lectores les dejo mis cariños con un fuerte abrazo virtual. ^_^

“¡GRACIAS!”

Ahora siguiendo con el tema del mes, el próximo Halloween les comparto este relato:
Sepultura.




Hoy es una tarde triste, el viento mece las ramas de los árboles arrancándoles sus hojas muertas para hacerlas revolotear bailar y girar hasta dejarlas amontonadas junto a la tierra húmeda y recién revuelta de la reciente tumba. La tumba que amorosamente cave con mis propias manos. Aquí me encuentro a modo de despedida parado una vez más, derramando una que otra lágrima por ti y hablándole a esa tierra bajo la que te encuentras...
Traté desde mis humildes posibilidades de rendirte todos los honores. Todo para ti que fuiste el gran amor de mi vida.
De mi jardín elegí las mejores flores para juntarlas en un ramo y depositarlo sobre tus restos y así honrar tu memoria en este momento trágico que me golpeó el corazón tan fuerte.
Me senté a tu lado y derramé mil lágrimas hasta agotarme, hasta sentirme tan cansado que al recostarme en nuestra cama el sueño venga a mí sin demora, sin pensamientos que lo alejen...
Sabes bien que te extrañaré.
Sabes bien que eres mi entrañable y único amor y que guardaré en mis recuerdos tu ingenuidad, tu pelo, tu sonrisa, tu promesa de amor... lo mejor de ti.
En honor a esos mismos recuerdos y a este gran amor es que hice ese hoyo y te metí allí, para que nada ni nadie te corrompa.
Cavé tan hondo como pude para que no puedas salir y para que tus desesperados alaridos de terror no puedan ser oídos. Para que el silencio subterráneo te contenga en su apretado regazo y la oscuridad absoluta te abrace eternamente.
Así enterrada viva te acompañará el recuerdo de mi rostro visto por última vez antes de dar la primera palada de tierra.
Este es tu gran final mi bello amor.
Lloraré por ti mientras me queden fuerzas...
Cantaré nuestra canción cada vez que extrañe tu compañía.
Ahora sí estoy seguro que soy y seré siempre el único hombre en tu vida, el que te amo hasta la muerte...


Fin
Silvia.

martes, 13 de octubre de 2009

Hola mundo!
Hoy es martes trece! ¿Rondarán los oscuros presagios de horribles sucesos que muchos adhieren a este día? Misterios, cabalas, dichos que la historia y sus habladurías se niegan a abandonar... ¿Quién es supersticioso? Muchos creen que ese es un número que atrae la desgracia, pero les comento que en lo personal me han sucedido cosas buenas y malas los días trece, es más es un número que me ronda seguido y hasta podria decir que a mi me trae suerte, jeje!
Bueno aprovechando la fecha y como en unos días más se acercará Halloween les traje un relato para que quede a tono con ello:
Sombras...

Un urticante aroma a muerte pareció invadir poco a poco entre pequeñas y tímidas oleadas la habitación.Unas sombras vagas y brumosas se comenzaron a mover, como reptando entre las paredes descascaradas, buscando tomar posesión de quien sabe qué. Van y vienen hamacándose; acariciando las vetustas cortinas llenas de polvo; arañando los rincones húmedos; recorriendo espejos y suspirando; respirando la densidad de un aire demasiado viciado y espesado por un mal que no ha podido ser exterminado por completo del entorno.
Tú estás allí reposando en la penumbra, entre el sueño y la vigilia.
Las sombras comienzan a recorrer sin preámbulos ni permisos tu cuerpo semidesnudo que yace sobre esa cama que ha quedado inmensamente grande para ti sola. Se excitan con una lascivia impúdica e inevitable. Entretanto tú, sin siquiera sospecharlo, duermes tranquila tus sueños de gran dama.
Ellas se pasean hoy descaradas sobre tu piel que ruega por piedad en la decadencia de lo que alguna vez fue la frescura y la inocencia, murmurando y planeando, calculando sus pasos con una sensación asesina, la misma que ha durado décadas de descenso en la perdición de los vicios y la lujuria, dejando en ti las huellas de su depravación.
Hoy sedientas y desesperadas ya de tanto esperar se sentarán golosas a beber de tu hiel.
Así han de llevar a cabo muy pronto su plan macabro, saben que has nacido para este momento y sorberán en silencio la sangre de tu reseco corazón, hasta agotarla para tomar en sacrificio de tus pecados la vieja y agrietada cáscara de tu cuerpo.
Un profundo suspiro rompe el sepulcral silencio. Es el suspiro final que se escapa de tus labios perversos.
Quedas inerte.
Al fin las sombras de la muerte te han asimilado... Huyen rápidas escurriéndose entre las rajaduras de los muros, mientras el urticante aroma se expande por toda la habitación.

Fin.

jueves, 6 de agosto de 2009

Promesas... promesas en el espejo...






Hola amigos!!
Aquí les dejo un cuento para compartirlo. Habla de una promesa. Todos hacemos promesas a lo largo de nuestra vida, a veces sin el compromiso real que encierra la palabra, sin importarnos cuanto pesa dicha pàlabra en el otro, pero cuando nos toca a nosotros pretendemos, esperamos fervientemente que el otro cumpla con su promesa... no importa de qué manera...





La promesa

De repente estaba perdido en medio de la ciudad. Deambulaba desorientado por el medio de la avenida como si fuera etéreo, sin saber que me había ocurrido, sin cargas ni preocupaciones que ocupen mi mente, y sin darme cuenta del peligro que aquello suponía para mi bienestar.
Tal parece que un alma caritativa se apiadó de mí y acercándose me tomó del brazo suavemente pero con seguridad y bastante determinación me prometió ayuda, llevándome a mi hogar. Al mirar quien era mi benefactor encontré que se trataba de un anciano pulcramente vestido, de suaves cabellos blancos y noble mirada, pero en ningún momento logré recordar si lo conocía de algún lugar. Tampoco me detuve a pensar como esta persona pudiera saber mi domicilio. Lo cierto es que me dejé llevar sin más.
Caminamos largo tiempo hasta que las luces de la ciudad quedaron atrás y se extinguieron lentamente, e incluso el mismo camino pareció desaparecer bajo nuestros pies y la tierra que pisábamos comenzó a enfriarse con la llegada de la noche.
Las palabras de mi acompañante siempre sonaban reconfortantes y amorosas a mis oídos, aunque no recuerdo que me decía con exactitud.
Así era como en una especie de embeleso avanzábamos a paso constante, sin prisa pero seguro, hasta que a lo lejos un rumor de olas batiendo contra las rocas se dejó oír.
Seguimos adelante y pronto llegamos a orillas del mar. Allí sorteamos erosionados peñascos, arena y espuma hasta penetrar por una caverna lóbrega y oscura.
Al ver el paisaje tenebroso, comencé a temer y me detuve. Pero pronto perdí el miedo pues el anciano viéndome un poco reticente a avanzar me tomó de la mano y continuó guiándome con suma determinación.
A cada paso un tenue resplandor parecía iluminar el camino.
El hombre ahora me arrastraba por un laberinto de piedra, sorteando un extenso lago hirviente con arroyuelos humeantes que transformaban la atmósfera con un calor sofocante. Más delante aparecieron muchas charcas, pero esta vez de flamas lamientes.
Empezamos a encontrar en nuestro camino hombres y mujeres, todos decrépitos, dolientes, lamentando su pasado de pecados y horrores. Los había pobres, nobles y hasta reyes, todos compartían el mismo lugar y el mismo destino resignado aunque el terror los dominase.
Entonces un abismo se apoderó de todo y acompasando ese coro morboso de pavorosos gritos y lamentaciones se escucho la voz de mi guía diciendo:
-Aquí estamos, esta ahora será tu casa eternamente…
Y la risa del demonio resonó en las profundidades dejándome perdido irremediablemente en el infierno del que siempre descreí.
Ahora recuerdo todo, lo que hice no tiene perdón y lo peor es que ya es tarde para arrepentimientos…

Fin.
Silvia.

domingo, 19 de julio de 2009

Dia del amigo



Hola amigos!!!
Como todos saben mañana es el día del amigo.
Quiero decearles con todo mi afecto un feliz día y compartir con ustedes mis amigos estos momentos, con los que están cerca, con los que están lejos y con los que no están…
Con vos: el que guarda mis más íntimos secretos sin dudar, el que escucha mis sueños y me acompaña a soñar…

Un amigo, de la “A” a la “Z”:


a) Te acepta simplemente tal cual eres

b) Cree simplemente en ti

c) Te llama aunque sólo sea para decirte "Hola"

d) No se rinde contigo

e) Admira todas las partes de tu persona (incluso las partes que a ti no te gustan)

f) Perdona tus errores (aunque tu dices que no los tienes)

g) Se entrega a ti incondicionalmente

h) Te ayuda siempre aunque no lo pidas

i) Te invita a reintentarlo una y otra vez

j) Simplemente "está" contigo

k) Te mantiene cerca de su corazón

l) Te ama por quien eres

m) Hace una diferencia en tu vida

n) Nunca te juzga

o) Te ofrece su apoyo

p) Te ayuda a levantarte siempre que caes

q) Calma tus temores

r) Eleva tu espíritu

s) Dice cosas lindas acerca de ti

t) Te dice la verdad cuando necesitas escucharla

u) Te comprende

v) Te valora

w) Camina a tu lado

x) Te explica pacientemente las cosas que no entiendes

y) Grita si es necesario, cuando tú no quieres escuchar

z) Te baja a la realidad



¡Feliz Día del Amigo!
Con amor:
Silvia.

sábado, 27 de junio de 2009






¡Hola gente bonita!
Les dejo uno de mis últimos relatos para compartirlo con ustedes. Espero que les guste. Podríamos encajarlo dentro del género de terror.
En este momento me viene a la cabeza una vieja serie de televisión que veía mi mamá cuando yo era chica, algunos tal vez la recuerden, se llamaba "La dimensión desconocida". Recuerdo que me daba mucho miedo y a pesar de que me mandaban a dormir me escondía detras de la silla de mi vieja y la miraba igual. Jeje! Todavía recuerdo la musiquita de la presentación... Lo mismo me pasaba con "Invasores" Hoy me parecen de risa, es que el género del terror ha cambiado mucho con el tiempo.
Quiero agradecer a aquellos que me dejan comentarios, me encanta recibir sus palabras, y a aquellos que todavía no se animan: “¡Háganlo! “ ¡Vamos anímense!

Tres golpes en la puerta.


Estaba acurrucada en un sillón junto al calor piadoso del hogar, leyendo un tenebroso relato de esos que deja sin aliento cuando en la puerta de calle la celosía sonó con tres fuertes golpes de llamada.
Miré el reloj de la pared entre asombrada y temerosa. Las agujas marcaban las doce de la noche. Me costaba creer lo rápido que había transcurrido el tiempo para mí cuando estaba tan inmersa en la lectura.
Intenté convencerme de que nada había sucedido, ya que era imposible recibir una visita a tales horas. Seguramente, pensé, se trata de una jugarreta de mi imaginación, pero al rato otros tres golpes se dejaron oír y esta vez sonaron aun más fuerte.
Sopesé las posibilidades de que alguien quisiera jugarme una broma o quizás sea una urgencia que requiera mi ayuda.
Al fin, respirando hondo y tomando algo de coraje me dirigí hacia la puerta.
Teniendo la mano sobre el picaporte y a punto de abrir recordé la promesa.
Aquel engendro de maldad y odio había prometido venir en mi busca justo cuando el infierno se lo llevó. Él murió sin más y a mi me llegó el alivio. Por entonces no di crédito a sus palabras.
Espié por la mirilla y la negra noche pareció tragarse todo alrededor.
No tuve más remedio que abrir la puerta.
Las tinieblas liberaron lentamente el horrible cuerpo putrefacto de mi enemigo. Se acercaba a mí como flotando en el aire, sin mover los pies… a decir verdad sin mover un solo músculo.
Un terror irracional y diría hasta animal me recorrió la espalda en toda su extensión. Sólo la imagen de su rostro deformado viéndolo llegar desde el cementerio que se ubica al pie de la colina me paralizó el cuerpo y hasta el pensamiento.
Me pareció oír como a lo lejos resonaba un campanario.
Las luces de la casa se apagaron de golpe y el resplandor del fuego que crepitaba en el hogar se extinguió poco a poco.
El augurio de la muerte había venido a golpear mi puerta.
La amarga, fría e inevitable verdad me devoró como una famélica llama.

Fin.
Silvia.

martes, 2 de junio de 2009

Destino.




¿Qué tal amigos?
Hoy voy a hablarles del destino. Según La Real Academia Española: es el hado, la fuerza que se cree obra sobre los hombres y los sucesos. Un encadenamiento de sucesos considerado como necesario y fatal.
Existe una vieja discusión (y mucha tinta y saliva se ha derramado por ella) acerca de si el destino está escrito en el libro sagrado de la vida, si nacemos con un determinado objetivo inamovible, así como también el momento en el que nos llegue la muerte, o si cada uno de nosotros va construyendo su propio destino en base a las acciones, o más bien las elecciones que tomamos a cada paso, entonces poseeríamos cierto dominio sobre él. Todo depende de nuestras creencias religiosas o la falta de ellas. Y vos mi querido lector: ¿Qué opinas?
Lo cierto es que la vida posee miles de historias que alimentan la ávida imaginación del escritor. Éste como un mago o un alquimista las toma prestadas, las gira, las da vuelta, las mezcla y las transforma en un relato nacido de su mente. He aquí una muestra de ello:




Accidente.

Gastón y Laura eran un joven matrimonio que trabajaba y vivía en la vertiginosa Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Esa jornada, regresaban de haber pasado unos días en la estancia de los Urquiza, una familia amiga. Habían llegado hasta allí porque fueron invitados a la fiesta de bodas de la hija del dueño de casa, de esta forma combinaron sus pequeñas vacaciones con el acontecimiento.
Era domingo y viajaban en su automóvil por la ruta y a pesar de faltar bastante para el ingreso a Capital se presentaba muy congestionada.
La hora pasaba y la fila de vehículos apenas avanzaba y para sumar angustia a los viajantes había caído la noche.
Laura iba sentada cómodamente en el lado del acompañante mientras su marido no dejaba de fumar y de protestar por la cantidad de coches que había en tránsito y que demoraban la llegada al hogar.
El hombre estaba de muy mal humor, así que entre insultos cada vez que podía apretaba el acelerador sin miramientos y bajaba a la banquina para rebasar a los vehículos que le antecedían en la fila.
La mujer estaba cansada de escuchar las protestas de su marido, así que para distraerse un rato abrió el diario que hacia unos minutos habían comprado en la última estación de servicio que habían parado.
La sorpresa le hizo dar un corto grito de asombro, cuando leyó en los titulares que éstos anunciaban un grave accidente en esa misma ruta y prácticamente a la misma altura por la que estaban circulando. Esto le llamó poderosamente la atención, así es que sin más preámbulos se dispone a leer el artículo entero, con lo que aumenta su sorpresa y comienza a sentir una especie de horror que le eriza la piel y se apodera de sus músculos paralizándolos.
-¿Qué es diablos esto? ¿Se trata de una broma o qué?- exclama ella entre pasmada, asustada y por sobre todo muy enojada.
En ese momento Gastón había salido al carril contrario para rebasar un enorme camión con acoplado que se ubicaba por delante de él en la fila.
-¿Qué pasa Lau? ¿Qué viste? ¡Parece que hubieras leído tu propio obituario! ¡Je! ¿Qué dice el diario?- preguntó Gastón burlándose de ella con tono irónico e inmediatamente se inclinó a mirar de cerca el artículo, descuidando en volante.
El imprudente conductor alcanzó a ver sus nombres en la lista de muertos justo antes de que al levantar la mirada una intensa luz lo dejara ciego.
No tuvieron tiempo de comprobar que el diario decía la pura verdad. Murieron en el acto.
El señor Gustavo Urquiza, fue quien asistió al reconocimiento de los cuerpos de sus amigos.
-¡Sí… lamentablemente y sin lugar a duda son ellos!-le comentó con absoluta pesadumbre al periodista que lo interrogaba y a pedido del reportero le dio los nombres completos de los difuntos para el artículo que saldría en el diario matutino.
Unas horas más tarde la noticia fue difundida por el cuarto poder: “Una pareja muere victima de un accidente más en las peligrosas rutas argentinas.” rezaban los titulares.


Fin.
Silvia Elena Peralta.

sábado, 14 de marzo de 2009

Amantes y besos...


Hola gente bonita!!
Hoy les traje un cuento que he escrito hace un tiempito pero quería compartirlo con ustedes, en él presento una visión distinta de la amante perfecta, la más soñada, la más esperada...
Espero que les guste.
Silvia.
El beso de la amante.


Quizás la noche, tal como siempre, pronto llegue a su fin... Aunque todo es incierto... y nada parece real... pero aun a pesar de todo, él sigue allí... ¿Dónde más podría ir...?, si la realidad le grita que no hay salida...
A su alrededor las decrépitas brumas opacan el paisaje, tiznándolo y atestándolo de extrañas formas oscuras y amorfas.
Por un estrecho sendero de piedra, sus pasos van transportándolo quien sabe a dónde, mientras él sólo se deja llevar cabizbajo y entregado. Está cansado y desorientado, va atravesando ese espacio solitario que lo envuelve con su negrura, como si fuera una sucesión de piel sobre piel.
Sus ojos nublados intentan mirar todo sin ver nada. Ahora sí se siente vacío, perdido y abandonado como si fuese un náufrago merodeando entre esas vastas sombras, aquellas que son tan profundas que oscurecen hasta los confines del mismo universo...
¡Su mente está tan confundida!, divaga de aquí para allá con esa extraña tortura de imágenes difusas que le acercan fugazmente un pasado perdido en un presente desértico e inútil. Es como si paseara frente a él un débil eco de esos recuerdos tan queridos y ya lejanos que lo traicionan acercándose un poco, para en seguida alejarse rotos y fracturarse una y otra vez... Lamentablemente aunque mucho se esfuerce es inútil que intente mantenerlos enteros y vivos, se le escapan, se rompen, se pierden...
En su pecho se adormece una tremenda soledad. Es como si ese lugar lo ocupara un pozo, que casi sin darse cuenta, se ha llenado de congoja y de un dolor pútrido que ahora le pesa como un terrible saco de plomo.
Pero a pesar de todo avanza, trata de seguir adelante, aunque se sienta torpe y pesado. Con cada paso va rompiendo los pequeños cristales líquidos que el rocío había desparramado sobre el césped y que ahora empapan sus pies descalzos e insensibles, porque por alguna razón inexplicable para él, no logra sentirlos. En realidad no siente nada, o eso cree... ¡Hasta eso es confuso!.
A decir verdad escucha. Sí, escucha... El sonido del silencio palpitando en la nada es una avalancha ensordecedora que lo golpea por dentro, retumbando en todo su ser sin aviso ni piedad apoderándose de cada resquicio. Hasta lo aturde cada latido de su propio corazón y el pulsar de su sangre navegando cansina por sus venas.
También, siente como unas minúsculas gotitas tibias se pegan... ¿o aparecen de repente en su rostro?... La cuestión es que se unen, se agrandan y se deslizan lentamente cayendo por los surcos de sus arrugas semejando aquellas lágrimas que ya no puede llorar.
Frente a él, entre la espesa pared de oscuridad y niebla mansamente va tomando forma una silueta, como apareciendo del vacío. Avanza tomando cuerpo, solidificándose, mientras se menea suave en un andar ausente... va deteniéndose justo a unos pocos pasos de él. Es entonces cuando la ve con nitidez... tan curvilínea, tan perfecta y pálida, con su rostro de marfil y sus ojos impenetrables. La mujer más hermosa y deseable, tanto como nunca antes sus ojos hayan podido observar. Es tan bella como una diosa, como la misma Venus en su forma terrena. Es ella... la amante perfecta... “su” amante. En este momento es sólo suya y enteramente de él. Ella es su ama y él... hasta será su esclavo.
La vaporosa gasa que cubre el cuerpo de la dama se adhiere a sus senos turgentes y a sus muslos generosos trasluciendo su tersura e incitando hasta a el más desprevenido de los mortales.
De pronto su bella señora murmura su nombre llenando el espacio con esa voz tan dulce e hipnótica que sólo ella posee, como el mismo canto de una sirena. Para los oídos del hombre es un sonido único, tan manso y lejano como si llegara a él desde más allá del horizonte, convocándolo al mejor de los encuentros, ofrendándole placeres inigualables.
El tiempo pasa sin tiempo, acurrucado entre delicias y encantos en los brazos de la diva.
Ella estira su brazo, acercando una mano exquisita de finos dedos hacia su frente. Él entregado a todo, espera con ansias esa caricia tan deseada mientras observa la acción que se le presenta como en cámara lenta. El sólo pensar en el roce de esa piel tan perfecta lo excita sobremanera. Ella lo sabe y se prepara. Sus labios carnosos y sugerentes esbozan una tierna y sensual sonrisa mientras, en un acto de amor sin límites ni fronteras, se posan con delicadeza sobre los labios del embelesado hombre entregándole un beso suave y profundo.
Todo resulta tan maravilloso que es como un estallido de gracia suprema.
Este es el momento exacto en el que todos los misterios del universo son revelados ante él, ante sus velados ojos. Gracias a ella, su última amante, la más dulce y apasionada sabe con extrema certeza que ahora esta solo en este mundo, tal y como cuando llegó a él. Pero eso ya no le interesa, ya nada puede hacerle sentir dolor. Está solo frente al ultimo de los misterios... el de su propia carne .De nada importa el saber que está ciego y postrado en esa fría cama de hospital, aunque hacía rato de que no era conciente de ello, los años y el Alzeimer le habían robado todo lenta y progresivamente.
Nada le afecta... ahora es enteramente feliz, gracias a ella conoce todos los secretos, su pasado y su presente están juntos en un mismo punto exquisito rebosante de placer sin tiempo. Recuperó absolutamente todos los recuerdos, sabe de las verdades, de las mentiras... domina todos los secretos... hasta el de su propia partida... todo en un instante de éxtasis y sólo con ese beso delicioso, ideal... y letal de su ultima amante, la muerte.

Nada de él sobrevive frente a ese sorprendente encuentro único y absolutamente irrepetible... excepto los gusanos que reptan codiciosos y se retuercen entre la tierra removida, olorosa y húmeda de una tumba reciente.

sábado, 28 de febrero de 2009

El fantasma de la soledad.


¿Que tal gente?
¿Alguna vez te has sentido como un fantasma caminando por las calles sin que nadie repare en vos? Te sientes chiquitito, insignificante, perdido… y ves que nadie te ayudará ¿Es como si te hubieras convertido en un indeseable, o peor aún como si realmente no estuvieses allí? ¿Y entonces dónde estás? ¿A cientos de kilómetros? ¿En otro lugar? Pero en el interior sabés que no es un sueño, que pase lo que pase nunca despertarás… Que debes enfrentarte con vos mismo y aceptar que en realidad estas solo…
Cada uno de aquellos que ves al caminar en las calles está solo a su manera. Quienes son o que sienten, a nadie le importa. Realmente todos estamos solos frente a la vida...
y a la muerte...


El desconocido.

Tenía la mirada triste, los ojos inundados de dolor, de un dolor que parecía querer expulsar en cada parpadeo.
La lluvia caía, mojando esa alma perdida en la vorágine grotesca de la tarde.
Era un día melancólico que se reflejaba a través de esa mirada, penetrando en lo profundo de su maltratado corazón.
El viento azotaba golpeándole el rostro con gélidas manos invernales.
Él caminaba sin rumbo fijo, con las ropas empapadas y un frío que le penetraba hasta los huesos, helándole la carne y la existencia. Vagaba desorientado por los caminos casuales y fortuitos, totalmente despojado de identidad y desahuciado de amores. Peregrinaba perdido entre delirios irreales y dolorosos recuerdos en las noches desiertas y amargas. Su morada era la calle, donde el cielo y las estrellas, la ciudad y sus aromas le pertenecían.
Buscó como otros tantos días un rincón seco frente a un local abandonado para guarecerse. Se instaló allí como pudo, con su pesada cruz de soledades y abandono. Desplegó un diario viejo de páginas amarillentas y se tendió a esperar la llegada de la noche, la llegada del descanso.
Tiritaba de frío y de fiebre, le dolía el cuerpo y su boca estaba seca. Cerró los ojos y cientos gritos de agonía y de dolor poblaron su pensamiento atormentándolo con su cruel insistencia. Y aunque cada vez que intentaba invocar ese ansiado alivio le sucedía lo mismo, no lograba evitar el tormento, ni esconderlo, ni disfrazarlo, ni mucho menos acostumbrarse a él. No tenía a quién acudir, ya no había ser en el mundo que se interesara por él, n i que lo recordara. Se sentía un fantasma vagando en la ciudad. Eso es lo que en realidad se había convertido: en un vagabundo.
Una vez más apareció ese incesante desfile de cuerpos mutilados, de rojos manantiales empapando la turba isleña, mientras ese coro de cientos de gemidos atormentadores modulaba una ópera de terror en el interior de su afiebrada mente. ¡Para entonces era tan joven! Ahora confundía el pasado con el presente, y los hechos...
Con un dejo de angustia vio pasar las imágenes de sus padres, tal como si ojeara un álbum de fotos viejas y perdidas en el tiempo. Su noviecita de la adolescencia, sus amigos, todos mezclándose con aquel archivo terrorífico de rostros deformados por la máscara de dolor... Y aquel olor que invadió para siempre, una y otra vez su olfato, olor a sangre... olor a muerte.
Poco a poco se internó en las profundidades de la inconciencia, como entregado, como rendido al sepulcral silencio, a ese reposo perpetuo que regala la muerte. Y ante ese último acto de voluntad, se desvaneció ante el mundo, sin quejas ni reproches, tan sólo feliz de llegar al final de la línea.
En la mañana unos transeúntes encontraron el cuerpo sin vida.
No hubo grandes funerales, ni misas honrando su memoria, sólo un mísero ataúd... y ahora una tumba sin nombre.
Nadie supo ni sabrá jamás que allí yace este héroe anónimo que sobrevivió a una guerra injusta e inútil, que desangró y marcó a fuego la memoria colectiva de nuestra Historia Argentina.

Fin.



martes, 17 de febrero de 2009

De sueños y pesadillas.

Hola mundo!
La literatura se nutre de sueños constantemente, el misterio del nocturno descanso es un campo extremadamente fertil que el escritor sabe aprovechar. Encontramos prueba de ésto en novelas, cuentos y poesías que nos muestran una imagen refinada de los desvaríos oníricos, por eso mientras que las personas sueñan sus sueños ocultos, el mundo todo puede soñar despierto con la musa de la vigilia del escritor.


ATRAPADO DENTRO DE UN SUEÑO.

Es de noche y está solo en su despoblada habitación, sólo el pendular mecánico del reloj rompe el silencio con su tic-tac, reiterándolo hasta el hartazgo. La oscuridad lo aprisiona con sus negras ataduras. Una niebla gris, espesa y fría ocupa cada porción de espacio invadiendo los rincones. Pero más allá, lejos de él, una luz aparece y juega a ser la única salida. Intenta acercarse a ella y se siente flotar mientras el tiempo se toma su tiempo para transcurrir sin prisa. Cuando llega a ella, ve que es un espejo y mira con interés lo que éste contiene, pero el reflejo le muestra otra imagen, una desconocida que no es la suya. Allí, encerrado entre el frágil muro de cristal se encuentra un ser horrible y babeante, con apenas unos hirsutos pelos blancos que se pegan húmedos a su frente. Ese rostro surcado por cientos de arrugas lo observa asombrado con ojos casi blanquecinos, cansados e interrogantes.
Quiso huir pero no pudo, se sintió paralizado. Ese otro ser lo mira, lo estudia quien sabe con qué intenciones y esto lo aterra de una manera casi animal, casi hasta detenerle el corazón.
En un instante la situación cambia, la niebla se disipa como consumiéndose a sí misma.
La verdad se acerca a su mente.
Un estremecimiento lo recorrió por completo y comenzó a temblar de terror.
Se dio cuenta que había estado atrapado por mucho tiempo dentro de un sueño que no era sueño y que los años se le habían escapado como en un soplo, como si el aliento de la irrealidad los haya soplado para siempre de su vida.
Entonces supo penosamente y a ciencia cierta que ese extraño que le mostraba el espejo, apenas era una cáscara agrietada... sólo lo poco que quedaba de él, lo que había dejado el sufrimiento… los restos que quedaron del dolor.
SILVIA.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Melancolia de un día de lluvia...






Hola gente!, hoy el día amaneció gris y con una fina y persistente lluvia. ¿Cómo evitar la laxitud, la melancolía a la que nos arrastra a pesar de que nos resistimos? Lo unico que se me ocurre en este momento son las sabias palabras de un gran cómico argentino: Alberto Olmedo, "Siempre que llovió paró" decía y cuanta sabiduría tenía!. Sé que no es un consuelo pero aunque sea por unos segundos nos sacó de la depre!
Bueno pero al final, siguiendo con la línea melancólica, les dejo una poesía y un relato corto que si bien publiqué hace algún tiempo hay quien no lo conoce. Espero que les guste.



El secreto.

El terciopelo de la noche ha guardado un secreto
Quizás lo ha escondido detrás de la pálida luna
O posiblemente esté tras el resplandor del lucero.

¿Tal vez el silencio lo ha cobijado en su regazo
Para que no se escape desorientado
Y para que ningún alma lo haya escuchado?.

¿Dónde guarda la noche ese triste secreto?
¿Entre el frío soplo del viento sureño
Y la escarcha que tapiza el árido suelo?.

¿O la lluvia piadosa lo oculta entre las ramas
y entre las gotas que resbalan por mi ventana
Acaso para diluirlo y apartarlo de curiosas miradas?.

¡Piedra libre, lo han descubierto!
¡Está en el precipicio profundo de mi mirada!
¡En ese lugar es dónde guarda la noche este secreto!

Allí en carne viva, acurrucado, frágil y desvalido
Se encuentra escondido el recuerdo
¡ De lo mucho que te he amado!.




LA ESPERA

El claustro , le parecía cada vez más gris , frío y mísero...
Arriba , por unas pequeñas ventilas , se filtran escuálidos rayos de luz , que luchan contra las penumbras del olvido.
A través de ellos , puede ver cada mota de polvo flotando en el aire...
El lugar huele a humedad y a libros viejos.
Está sentado en el piso , recostado contra el helado muro , perdido entre cavilaciones y tormentos.
El horror de su miedo se le hace carne , casi amilanando su resistencia y la ilusión de ser libre.
La esperanza se le va diluyendo en proporción directa a la frustración y a la desesperación.
Se encuentra abatido y rendido a la más absoluta soledad.
La mente se la ha enturbiado , alejando todo recuerdo del ayer , arrastrándolo al olvido , como si un agujero negro le haya fagocitado el pasado...
Mira sin ver cada grieta de esas paredes amarillentas como vetustos papiros.
Hay algo místico y a la vez , muy humano en lo profundo de sus melancólicos ojos casi transparentes.
Espera que algo suceda...aun en un rincón de su mente confía en que de algún modo , algo lo libere de esa cárcel que lo mantiene en agonía , como un espectro , sin memoria y sin hechos...espera por misericordia , con paciencia casi eterna , por un poco de compasión.
Desconoce totalmente la causa de su reclusión , no sabe que su vida es una quimera , que esta sujeto a la tiranía de un lápiz y que en realidad , es esclavo de las ideas de un déspota escritor que de vez en cuando le construye una historia para luego devolverlo a su prisión de papel y al olvido...ya que él...es un triste personaje de cuentos.