Otoño
De repente huyó el verano
Después de calcinarme por completo,
De haber agotado mis resistencias
Y carbonizado cada uno de mis sueños…
Cenizas y silencios invaden las horas…
En esta triste y oscura soledad
En la que me pierdo aun a pesar de mí,
Veo como la fría brisa regala un último vuelo
A esas hojas amarillentas, casi muertas,
Que arranca de su seguridad el tenaz otoño.
Mientras tanto en mis manos aun anidan
Viejas y deslucidas las rosas que un día
Él me regaló…
Silvia.










